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Arnold Arriaga: Líder de jóvenes, música y fe

*El 56% de estudiantes de la generación Z están buscando a Dios más que hace cinco años.

* Se prepara para ser Pastor de una iglesia cristiana.

 

Hoy les compartimos la historia de Arnold Arriaga, un joven guatemalteco que con su música y su fe está despertando corazones y llevando esperanza a muchas personas, especialmente a otros jóvenes. Arnold es ingeniero de profesión, pero desde muy pequeño la música ha sido su gran pasión y su herramienta para inspirar y unir comunidades.


Arnold creció en una familia donde la música estaba en el aire. Su tío abuelo fue quien sembró esa semilla, enseñando a su papá a tocar la guitarra y formando parte de grupos musicales universitarios en Guatemala. Él mismo empezó a tocar piano a los 11 años, aunque su corazón siempre vibró más con la guitarra, instrumento que aprendió a dominar gracias a su papá. La música no solo fue una afición, sino un lenguaje que le permitió expresar su alma y conectarse con otros.


Ingeniería Vs Música


A pesar de tener talento y un profundo amor por la música, Arnold tomó una decisión que muchos jóvenes enfrentan: eligió estudiar ingeniería para poder construir un futuro seguro. Vivir en un país con pocas oportunidades económicas para músicos lo llevó a equilibrar ambos mundos: el profesional y el artístico. Durante ocho años ejerció su carrera como ingeniero civil mientras seguía sirviendo en la iglesia y liderando grupos de jóvenes y alabanza.


Su historia nos muestra que no siempre es necesario renunciar a un sueño para ser responsable. Arnold nos recuerda que se puede caminar con dos pasiones y que cada etapa de la vida aporta lecciones valiosas. La universidad, el trabajo y el ministerio musical le enseñaron disciplina, crecimiento personal y la importancia de servir a los demás.


Líder de jóvenes


Ya en Estados Unidos, Arnold se convirtió en líder de jóvenes y alabanza en comunidades bilingües, aprendiendo a unir diferentes culturas a través de la música. Ha visto cómo las canciones, cantadas en inglés y español, pueden derribar barreras y crear espacios de encuentro para personas de distintos orígenes. Su trabajo va más allá de tocar instrumentos o dirigir grupos; es un llamado a cuidar el corazón de los jóvenes y apoyar también a los padres en su rol vital.


Hoy, Arnold no solo es un músico talentoso, sino un ejemplo de resiliencia, compromiso y fe. Su camino nos invita a reflexionar sobre la importancia de escuchar nuestros dones, valorar nuestras raíces y entender que cada paso, por pequeño que parezca, es parte de un propósito mayor.


Para ti, joven que estás leyendo esto: ¿qué pasión te mueve? ¿Qué talento tienes que podría transformar tu vida y la de otros? La historia de Arnold nos recuerda que no importa cuán complicado parezca el camino, con paciencia, fe y amor, podemos construir un futuro lleno de sentido y conexión humana.


¿Qué mensaje le darías a los jóvenes que quieren acercarse a ti o a la iglesia?


Les diría que, por supuesto, las redes sociales conectan mucho hoy en día y me pueden buscar ahí. Mi nombre es Arnold Arriaga y estoy en la mayoría de mis plataformas. Si tienen preguntas, no duden en contactarme. Pero más allá de las redes, no hay nada mejor que pertenecer a una comunidad donde puedas llegar con tus dudas de manera genuina.


La iglesia no es un lugar de personas perfectas, sino de personas imperfectas que tienen muchas preguntas y se reúnen para apoyarse y responder juntos esas inquietudes. Eso es lo que hacemos en un servicio dominical: nos juntamos porque compartimos conceptos de fe, aunque a veces no entendamos todo, queremos entender y acompañarnos.


¿Qué hacen los jóvenes que se reúnen contigo?


Hacemos de todo. Sí, seguir a Dios es algo serio y con compromiso, pero también podemos divertirnos. En el servicio de jóvenes que lidero, tenemos juegos y pasamos un buen rato, pero también dedicamos tiempo a escuchar la Palabra y discutirla en grupos pequeños. Ahí los chicos pueden expresar dudas sobre la prédica o la Biblia, y la idea es que no solo salgan con herramientas para defender su fe, sino con un vínculo real con ella.


Seguir a Cristo nunca es lo más fácil ni lo más popular, pero siempre vale la pena. Los jóvenes, que suelen ser rebeldes y tener muchas preguntas, necesitan un espacio donde se les escuche sin miedo a ser juzgados. Las iglesias deben abrirse a esa conversación para que encuentren respuestas auténticas.


¿Tienes ejemplos de transformación?


Claro, podría contarte cientos de historias de jóvenes que han cambiado radicalmente. Yo soy un ejemplo de ello. Al empezar la universidad, me alejé de Dios, estuve un año sin seguirlo y viviendo una vida sin dirección, hasta que en un momento de fiesta decidí volver a buscarlo. Fue como volver a casa. Desde entonces, mi vida cambió por completo y no he mirado atrás.


¿La gente piensa que seguir a Jesús es aburrido?


Para nada. Seguir a Jesús ha sido la aventura más impresionante que he vivido. No es perfecto ni todo será fácil, pero el Señor promete estar contigo en todo momento, en los altos y bajos. Eso da seguridad y paz, porque puedes entregarle tus preocupaciones y descansar en Él.


¿Cómo ves el interés de los jóvenes hoy en día?


Hay hambre de verdad. El domingo de resurrección de 2025 se rompieron récords de asistencia en iglesias a nivel mundial, lo que muestra que la gente busca respuestas auténticas. Además, estadísticas recientes indican que el 56% de estudiantes de la generación Z están buscando a Dios más que hace cinco años.


Este cambio es esperanzador. En medio del ruido de redes sociales y del mundo, los jóvenes quieren un momento de silencio y conexión real con Dios. Y nosotros, como líderes y comunidad, debemos capitalizar esa curiosidad y ofrecerles un espacio genuino para explorar la fe, incluyendo temas difíciles como sexualidad, drogas o adicciones, que no pueden ser ignorados.


¿Qué viene para ti en el futuro?


Hace unos años, tras comprometerme con mi esposa, le pregunté a Dios qué nos deparaba en 5 y 10 años. Sentí claramente que estaría casado, con hijos, y que en 10 años sería pastor. Eso fue una confirmación que también compartí con mi esposa.


Busqué consejo y me inscribí en el seminario teológico para prepararme. Actualmente estudio en el seminario y juntos con mi esposa nos preparamos para servir en el ministerio pastoral. También trabajé como director de comunicaciones en una iglesia en Houston, aprendiendo que todas esas experiencias me preparan para guiar y apoyar a otros líderes y ministerios.


Muy pronto tendremos un nuevo pastor guatemalteco que, espero, inspire a más hispanos a compartir sus historias, conectar y sumar desde su fe.



 
 
 

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