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Adriana González: Alma de abuela, visión de CEO

En el corazón empresarial de Houston, donde convergen culturas, idiomas y sueños, brilla una líder que ha dedicado su vida a tender puentes entre la comunidad hispana y el crecimiento económico: Adriana González, presidenta y CEO de la Cámara de Empresarios Latinos. Nacida en Montevideo, Uruguay, y residente en Estados Unidos desde 1980, Adriana representa un liderazgo que combina visión global, raíces latinas y vocación de servicio.


“Llegamos hace 45 años desde Montevideo en busca de una vida mejor”, recuerda con calidez. Lo que comenzó como una historia familiar se transformó en una trayectoria de impacto. Desde sus primeros trabajos en hotelería hasta fundar su propio negocio, su camino la fue preparando para lo que sería su verdadera misión: empoderar a los empresarios hispanos en Texas y más allá.


Hace casi 16 años, aceptó un cargo temporal como directora de la Cámara. Hoy sigue liderando con convicción. “La necesidad de ayudar al empresario latino me tocó el corazón”, confiesa. Desde entonces, ha sido la fuerza transformadora detrás de una institución que no solo forma empresarios, sino que también educa, representa y defiende a quienes inician o consolidan su negocio en Estados Unidos.


De las raíces al legado


Como buena uruguaya, en su casa nunca falta el asado, las pastas caseras ni las milanesas. “Son tradiciones que mantienen viva nuestra identidad”, dice. Esa conexión con sus raíces se refleja en su enfoque al fusionar la esencia latina con la estructura empresarial estadounidense. “Aquí el tiempo es oro, se valora la puntualidad, la claridad y la confianza. Eso lo debemos aprender sin perder lo que somos”.


Adriana ha visto cómo el networking ha evolucionado. Hoy no basta con intercambiar tarjetas: se requiere empatía, estrategia y propósito. “La pregunta no es qué haces, sino qué necesitas. Ahí está la diferencia entre una relación superficial y una conexión real”.


Una Cámara con impacto internacional


Bajo su liderazgo, la Cámara se ha expandido más allá de Texas, tejiendo alianzas con México, Guatemala, Ecuador y Argentina. “Muchos países buscan traer sus productos a un mercado nostálgico que extraña sus raíces”, explica. Pero aclara: para tener éxito, el emprendedor debe cambiar el chip. “Aquí se valora la palabra, la transparencia, el cumplimiento. No se puede prometer lo que no se puede entregar”.


Del emprendedor al empresario


Adriana lo dice con claridad: “Pasar de emprendedor a empresario es entender que no puedes hacerlo todo solo”. Delegar, planificar y formarse es clave. Por eso ofrecen mentorías y consultas gratuitas para evitar errores comunes. Entre ellos:


Cinco errores que todo emprendedor debe evitar:


1.   Querer hacerlo todo sin delegar.

2.   No tener un plan de negocios claro.

3.   Desconocer el sistema financiero local.

4.   Empezar sin validar su producto.

5.   No pedir asesoría profesional desde el inicio.


“No falta quien baja del avión, alquila una bodega, paga abogados y aún no sabe si su negocio funcionará”, lamenta.


Además, promueven el cuidado integral del empresario. “La salud también es parte del éxito. Si tú no estás bien, tu negocio tampoco lo estará”. Con expertos en bienestar, promueven hábitos sencillos pero transformadores, como caminar, meditar o descansar sin culpa.


Liderazgo con ética y propósito


Para Adriana, liderar es servir, no mandar. En su oficina, un cartel lo dice todo: “Si vienes con chismes, mis oídos están cerrados”. Su estilo de liderazgo se basa en la ética, la verdad y el respeto. Durante la pandemia, su honestidad fortaleció la comunidad empresarial: “La competencia sana fue nuestra salvación. Nadie se pisó. Todos se ayudaron”.

  

Su compromiso ha sido reconocido con importantes distinciones:


  • El Día Adriana González en Houston (1 de noviembre de 2024)

  • Una de las 50 mujeres más influyentes en educación empresarial y financiera (Women Business Journal)

  • Mother Honoree of the Year 2025 por la Houston Latin America Philharmonic


Abuela, viajera y cocinera del alma


Más allá de los eventos, Adriana disfruta profundamente su rol de abuela: “Mi corazón late por mi nieta de 18 meses”, confiesa. Ama cocinar platos con tradición sudamericana y viajar para conectarse con la gente, no con las postales. “Escuchar cómo vive la gente es lo que más te enriquece”.


Es lectora empedernida y heredera de una nostalgia cálida por sus padres. “Lo que más me entristece es no poder compartir una idea con mi papá o preguntarle a mi mamá por esa receta”, dice con ternura. Hoy, honra esa memoria formando nuevas generaciones desde su rol como madre, abuela y mentora.


Mensaje a mujeres líderes y empresarios hispanos


“No quiero que me respeten por ser mujer, quiero que me respeten por mi capacidad”, afirma con firmeza. Adriana invita a las mujeres a dejar la victimización y demostrar con hechos lo que valen. Su consejo para nuevos empresarios:“Sueña en grande. Empieza en pequeño. Rodéate de expertos.”


Y una frase que resume su esencia:


“No digas que sí si es un no. Di la verdad. Porque en el servicio honesto está la fuerza de una comunidad.”



 
 
 

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