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Lina Hidalgo: el poder de servir, resistir y transformar

hace 10 horas
7 min de lectura
  • Qué pueden aprender los empresarios de una líder que ha tenido que administrar crisis, presión pública, reputación, equipos, presupuesto y decisiones difíciles.


De inmigrante colombiana a líder del tercer condado más poblado de Estados Unidos: Lina Hidalgo, Harris County Judge, habla en entrevista exclusiva con WoodlandStories Magazine sobre liderazgo, crisis, reputación, ética, salud mental y las oportunidades que existen cuando una persona se atreve a intentarlo.


Por Patricia Contreras

Periodista CEO WoodlandStories Magazine



Hay líderes que llegan al poder buscando el poder. Y hay quienes llegan a una posición de liderazgo porque consideran que desde allí pueden producir un cambio. Lina Hidalgo pertenece, según su propio relato, a la segunda categoría.


Cuando llegó a Estados Unidos desde Colombia siendo niña, pasando antes por Perú y México, difícilmente podía imaginar que, a los 27 años, estaría al frente de Harris County, uno de los condados más grandes y complejos del país. Que sería la primera mujer en ocupar la máxima autoridad ejecutiva del condado y que, además, sería relegida hasta el 2026. 


Hoy, como Harris County Judge, preside Commissioners Court y participa en la administración de un gobierno que maneja un presupuesto de aproximadamente $4.3 mil millones y atiende a una población de más de 4.5 millones de personas. El cargo combina responsabilidades administrativas, legislativas y de emergencia; además, por ley estatal, el County Judge dirige la gestión de emergencias del condado.


En esta conversación vimos a una Lina que afrontó pruebas de liderazgo, reputación, crisis, confianza, ética, resiliencia y propósito.

“Yo no quería ser política”

Una de las frases que mejor define la conversación es también una de las más reveladoras: “Yo no quería ser política. Quería lograr un cambio positivo.”


La Jueza Lina Hidalgo cuenta que no llegó a la política tradicional después de una larga carrera electoral. Llegó desde otro lugar. Su formación en ciencias políticas en Stanford, su experiencia internacional y su trabajo relacionado con libertad de prensa y asuntos globales le dieron una perspectiva que después llevaría al gobierno local.


Pero hubo algo más importante: la pregunta sobre dónde podía generar mayor impacto. Esa idea es particularmente relevante para empresarios y emprendedores.


Porque en el mundo corporativo también existe una diferencia fundamental entre buscar una posición y asumir una responsabilidad. La posición puede otorgar autoridad. La responsabilidad es la que construye reputación.


La confianza antes de tener todas las respuestas


Una de las grandes lecciones de Lina Hidalgo sobre liderazgo no tiene que ver con saberlo todo. Tiene que ver con saber a quién preguntar.  Durante la entrevista repite una idea sencilla: “Pregunte, pregunte.”


Cuando llegó al gobierno, reconoce que no tenía todas las respuestas. Su estrategia fue rodearse de personas con experiencia, escuchar, consultar y aprender rápidamente.


Y allí aparece otra frase que puede trasladarse directamente al mundo empresarial:

“No se trata de ser creído, sino tener seguridad, confianza.” La diferencia es profunda. La arrogancia supone que el líder debe tener siempre la respuesta. La confianza permite reconocer cuándo no se tiene y hay que buscarla.


En una empresa, una institución o un gobierno, esa diferencia puede determinar la calidad de una decisión. También puede determinar la reputación de quien la toma.

Cuando llega la primera crisis


Lina Hidalgo recuerda que apenas había comenzado su administración cuando tuvo que enfrentar una emergencia. Después vendrían inundaciones, huracanes, la pandemia, la tormenta invernal y otras situaciones en las que las decisiones debían tomarse bajo presión.


La experiencia le enseñó que una crisis no comienza cuando aparece el problema. Comienza mucho antes. Comienza con la preparación. Conocer al equipo. Tener protocolos. Entender los sistemas. Saber quién puede responder a cada problema. Y, sobre todo, construir relaciones antes de necesitarlas.


Es una lección que trasciende la política. Para un empresario, la reputación también se construye antes de la crisis. Cuando llega una emergencia, una organización no tiene tiempo para construir confianza desde cero. La crisis simplemente revela la confianza que ya existía.


“Yo no quiero política. Quiero saber qué dice la ciencia”


Durante la pandemia, Lina Hidalgo tomó una decisión que revela otra dimensión de su estilo de liderazgo. Buscó asesoría de expertos, incluyendo especialistas vinculados con Rice University, y estableció una distinción que considera fundamental:

“Yo no quiero política. Yo quiero que me diga qué dice la ciencia, qué dice la salud pública.” La frase tiene una aplicación directa al liderazgo empresarial. Un buen líder puede escuchar muchas opiniones. Pero escuchar no significa necesariamente aceptar.


La responsabilidad consiste en distinguir entre lo que las personas quieren escuchar y la información que necesitan para tomar una decisión. En reputación corporativa, esa diferencia es crítica.


Reputación: nadie controla completamente el relato


Uno de los temas más interesantes de la conversación es la relación entre liderazgo y crítica. Lina Hidalgo reconoce que, especialmente en la vida pública, una persona puede ser observada desde perspectivas completamente diferentes. Hay decisiones acertadas. Hay errores. Hay críticas legítimas.


Y también puede haber información que, según ella, no corresponde con los hechos.  Ese escenario plantea una pregunta que cualquier empresario debería hacerse:

¿Qué sucede con nuestra reputación cuando dejamos de controlar la conversación?

La respuesta de Hidalgo no es intentar eliminar la crítica. Es mantenerse en el lugar de la responsabilidad.

Durante la entrevista habla de momentos difíciles, investigaciones y situaciones que involucraron a miembros de su equipo. Explica que una de las razones por las que decidió continuar en el cargo fue precisamente su deseo de permanecer junto a las personas que trabajaban con ella.


“Yo tengo que estar ahí para ellos.” En términos reputacionales, esa frase tiene una enorme fuerza. Porque la reputación de un líder no se construye únicamente cuando todo sale bien. También se construye observando qué hace cuando su equipo está bajo presión.


Ética: la reputación también se juega en los sistemas


Otro de los temas centrales de su gestión, según explica durante la entrevista, ha sido la transparencia y la reforma de los procesos relacionados con contratos públicos.


La jueza Lina Hidalgo sostiene que durante décadas Harris County manejó grandes contratos sin contar con sistemas suficientemente sólidos y que durante su administración se modificaron de manera significativa procesos de contratación y supervisión.


También afirma que decidió no recibir dinero de contratistas del condado. Pero más allá de la discusión política, el principio empresarial es claro:

la reputación no depende únicamente de lo que una organización dice sobre su ética; depende de los sistemas que utiliza para demostrarla.


Una empresa puede tener un excelente código de ética. Las preguntas verdaderas son otras:


¿Quién controla los procesos?, ¿Quién toma las decisiones?, ¿Quién supervisa?, ¿Existen conflictos de interés?, ¿Puede la organización demostrar por qué tomó una determinada decisión? 


En la economía actual, la transparencia dejó de ser únicamente un concepto legal. Es un activo reputacional.


La vulnerabilidad también es liderazgo


Quizás uno de los momentos más humanos de la entrevista aparece cuando Lina Hidalgo habla de salud mental. Después de años de enorme presión, cuenta que llegó a reconocer que había atravesado situaciones de depresión y ansiedad y que posteriormente buscó tratamiento profesional.


Su mensaje es directo: “Busquen ayuda.”  Y agrega una reflexión particularmente poderosa: “No vale la pena uno sufrir ahí en silencio.”

En una cultura empresarial donde muchas veces se confunde liderazgo con resistencia permanente, esta reflexión adquiere especial relevancia. Lina Hidalgo reconoce que pedir ayuda no significa abandonar la responsabilidad. Puede significar, precisamente, asumirla.

“Yo nunca lo voy a poder lograr todo”

Después de años de responsabilidades públicas y múltiples crisis, Hidalgo llega a una conclusión que probablemente muchos empresarios y ejecutivos deberían escuchar: “Yo nunca lo voy a poder lograr todo.”  No es una frase de renuncia. Es una redefinición del éxito.


La líder que durante años estuvo acostumbrada a responder a emergencias reconoce ahora la importancia del equilibrio, de la vida personal y de entender que ninguna posición profesional puede ocuparlo todo. 

 

Una decisión que no significa el final


En septiembre de 2025, Hidalgo anunció que no buscaría un tercer período como Harris County Judge en 2026. La decisión fue presentada como el cumplimiento de una promesa que había hecho desde el comienzo de su carrera electoral: no permanecer décadas en el mismo cargo.


Pero hay una precisión importante. Su salida de la posición de County Judge no equivale a abandonar el servicio público. Hidalgo ha dicho que pretende continuar vinculada al servicio público y que no descarta una futura candidatura a otro cargo.

Por eso, el capítulo que termina en Harris County puede no ser necesariamente el último de su trayectoria política.

 

¿Qué ocurre cuando un líder decide cerrar una etapa sin cerrar necesariamente su propósito?


La reputación acumulada durante años se convierte en parte del capital con el que un líder entra en su siguiente etapa.


Una inmigrante que aprendió a no limitarse


La historia personal de Hidalgo vuelve a aparecer cuando habla de los jóvenes hispanos. Llegó a Estados Unidos siendo niña. Recuerda haber pasado por diferentes países y haber llegado posteriormente a Houston. Habla de Stanford, de las becas y de un momento que considera determinante: descubrir que algunas universidades que parecían inaccesibles podían convertirse en una posibilidad real si se intentaba.


Su mensaje es sencillo:  “No solamente pensar que está muy competido, hay que intentarlo.”  Es probablemente una de las frases que mejor conecta con la filosofía de WoodlandStories Magazine. Porque emprender también significa enfrentarse a una posibilidad que, inicialmente, puede parecer demasiado grande.



Crear una empresa, buscar inversión, cambiar de carrera, entrar a una industria, solicitar una beca, presentarse ante una institución, lanzar una idea. intentarlo.


“Aquí se puede”


Hacia el final de la conversación, Hidalgo habla directamente a la comunidad hispana: “Estados Unidos ofrece posibilidades que muchas personas no deberían limitar antes de intentarlas”. También invita a los jóvenes hispanos a salir de sus círculos habituales, conocer otras comunidades, explorar nuevas profesiones y ampliar sus redes.  


“Aquí se puede.”  Para empresarios y emprendedores, esa frase tiene una lectura adicional. El crecimiento ocurre cuando una persona deja de definirse por las limitaciones de su entorno. La reputación también.


El liderazgo como servicio


La conversación termina regresando al concepto que quizás mejor resume toda la entrevista: “La política es el arte de servir, de servir bien a la comunidad.”.  Independientemente de las posiciones políticas, servir, en el sentido más amplio, significa asumir responsabilidad por otros. Y liderar significa aceptar que cada decisión deja una huella.


Lina Hidalgo ha enfrentado momentos de reconocimiento y momentos de crítica. Ha gobernado durante crisis extraordinarias. Ha tenido que tomar decisiones bajo presión. Ha hablado públicamente de sus errores, de sus desafíos personales y de la necesidad de pedir ayuda.


Ahora se prepara para cerrar una etapa en Harris County. No sabemos cuál será el próximo capítulo. Pero ella misma ha dejado abierta la posibilidad de que exista uno. Y quizás esa incertidumbre es precisamente lo que hace que esta historia resulte interesante.


Porque el verdadero legado de un líder no está solamente en el cargo que ocupa. Está en la confianza que construye. En la forma en que enfrenta una crisis. En las personas que decide escuchar. En la manera en que responde cuando es cuestionado. En la capacidad de reconocer que no puede hacerlo todo. Y en el valor de volver a intentarlo.


Lina Hidalgo llegó a Houston como una niña inmigrante. Llegó al gobierno buscando generar un cambio. Y ahora, mientras se acerca el final de su etapa como County Judge, deja abierta una pregunta que también pertenece al mundo empresarial:

¿Hasta dónde puede llegar una persona cuando decide no limitarse?


 
 
 

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