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Dr. Juan Carlos Rozo: El Corazón de un Médico que Late por su Gente

Por Patricia Contreras*


Dr. Juan Carlos Rozo: Un Corazón que Late al Ritmo del Servicio y la Familia

En un mundo donde la medicina a veces parece haber olvidado su esencia, el Dr. Juan Carlos Rozo nos recuerda que ser médico es un acto de amor, compasión y responsabilidad social.


Cardiólogo de renombre, nacido en Bogotá, Colombia, hoy es Director Médico de Cardiología del Houston Methodist Creekside Comprehensive Care Center en The Woodlands, Texas, un espacio que combina tecnología de vanguardia con un enfoque humano, cálido y cercano, pensado especialmente para la comunidad hispana.

Desde niño, Juan Carlos supo que su vida estaría ligada a la ciencia y al servicio. No venía de una familia de médicos, pero sí de una familia donde ayudar a los demás era un principio inquebrantable. Su madre, una mujer santandereana de carácter firme y corazón inmenso, le enseñó que en casa siempre habría espacio para quien necesitara apoyo. “Ella siempre tuvo tiempo para ayudar. Nos enseñó que el amor se demuestra con acciones”, nos cuenta.


Llevé un corazón a mi aula de clase


Fue en primaria, gracias a su profesora de biología, Miss Blanca, que descubrió su pasión por entender el cuerpo humano. “Ella me enseñó que, si haces las cosas bien, puedes cambiar el mundo de alguien”, recuerda con gratitud.


La curiosidad lo llevó a pedirle a su madre un microscopio y, desde niño, comenzó a hacer disecciones, experimentos y hasta llevó un corazón conservado a clase para explicar su funcionamiento, desatando lágrimas entre sus compañeros, pero también dejando claro que su destino estaba en la medicina.


La medicina no puede ser solo un negocio


Después de formarse en la Escuela Colombiana de Medicina y realizar su práctica social con la compañía de petróleos de Colombia, tomó la decisión de continuar su especialización en Estados Unidos. En 1995 llegó a Texas, donde comenzó su residencia en Medicina Interna y Pediatría. Luego, su pasión por el corazón lo llevó al prestigioso Texas Heart Institute, donde perfeccionó su especialidad en Cardiología Intervencionista.


Sin embargo, a pesar de sus logros profesionales, el Dr. Rozo nunca perdió de vista su compromiso con los pacientes como seres humanos. “La medicina no puede ser solo un negocio. La medicina es una vocación. Es hacer el bien sin mirar a quién”, afirma.


Houston Methodist Creekside 


Hoy, en The Woodlands, lidera un centro de salud que está marcando un precedente: el Houston Methodist Creekside Comprehensive Care Center, un lugar donde la tecnología y la humanidad se encuentran. Este centro piloto, en colaboración con el Departamento de Innovación y Tecnología, utiliza inteligencia artificial para facilitar la interacción entre médico y paciente, permitiendo que la atención sea en español y con un acompañamiento cálido.


“El idioma es clave. Que nuestros pacientes puedan expresarse en su lengua, sin miedo, con confianza, es fundamental. No hay nada más humano que ser escuchado y comprendido”, afirma el Dr. Rozo.


Además de cardiología, el centro ofrece neurología, endocrinología, ortopedia y cuidados primarios, todo en un mismo espacio, diseñado para que los pacientes hispanos se sientan en casa, con la certeza de recibir atención de calidad, en su idioma y con un equipo que comprende sus valores y cultura.


Hasta las lágrimas


Pero detrás de este médico de bata blanca, está el ser humano, el esposo y el padre. Al hablar de su familia, el Dr. Rozo se conmueve hasta las lágrimas: “Al lado de todo gran hombre hay una gran mujer. Mi esposa es mi pilar, mi fuerza. Gracias a ella puedo dedicarme a cuidar a otros. Su apoyo es incondicional.”


La familia es el motor que impulsa su día a día. Sebastián, su hijo, ha decidido seguir sus pasos y se encuentra cursando pre-medicina. Su otro hijo, desde Colombia, trabaja en proyectos de agricultura autosostenible, ayudando a comunidades vulnerables. “Para mí, ver a mis hijos comprometidos con el servicio es el mayor orgullo. Es saber que el legado continúa”, afirma con emoción.


Los pequeños detalles son los que mantienen viva esa conexión familiar: desayunar juntos, conversar unos minutos antes de salir al trabajo, encontrar en casa el abrazo que reconforta después de un día de consultas. “El trabajo como médico te exige mucho, pero la familia es el lugar donde recuperas el corazón”, dice, mientras sus ojos se llenan de brillo.


La innovación no puede alejarnos de las personas


En su visión, la medicina del futuro debe ser un equilibrio entre tecnología y humanidad. “La innovación debe acercarnos más a las personas, no alejarnos. El paciente debe sentir que es parte de un equipo, donde juntos decidimos el mejor camino a seguir.”


Su mensaje para la comunidad hispana es claro: “No pierdan su cultura, mantengan sus valores, trabajen con pasión y con honestidad. En este país, las oportunidades existen, pero depende de nosotros hacer las cosas bien, con excelencia, con humanidad.”


El Dr. Juan Carlos Rozo no solo cuida corazones desde la medicina, sino que inspira a latir con más fuerza desde el alma. Es un testimonio vivo de que la verdadera medicina se practica con ciencia, sí, pero sobre todo con corazón.


*Periodista con más de 25 años de experiencia en varios medios de comunicación, posgrado como Especialista en Opinión Pública y Máster en Ciencias Políticas con énfasis en Políticas Públicas. Es directora fundadora de WoodlandStories Magazine


 
 
 

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